FUNDEM adquiere un nuevo terreno para su protección en Alcubierre (Huesca)
Tenemos una fantástica noticia que contarte. FUNDEM ha adquirido su terreno número 20. Se trata de dos pequeñas parcelas en el término municipal oscense de Alcubierre con una extensión de 3,18 hectáreas. Estos terrenos tienen un interesante valor biológico puesto que cuentan con sabinas y encinas centenarias, lindan con una ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves) y una ZEV (Zona de Especial Conservación).
Las fincas eran propiedad de la Asociación Árboles Para Siempre, que se encuentra en proceso de disolución, de quienes recogemos el testigo de su cuidado y conservación. El precio de compra ha sido de 7.000 más gastos notariales.
El biólogo y ambientólogo Íñigo Gárate va a ser el responsable de su custodia con un interesante proyecto en el que el objetivo es conservar el hábitat existente, mantener la integridad ecológica y tradicional del terreno y garantizar la protección de las especies vegetales representativas del entorno, especialmente las sabinas centenarias y la vegetación mediterránea asociada, asegurando la estabilidad del suelo, la funcionalidad ecológica y la reducción de riesgos que puedan provocar degradación, como incendios o procesos erosivos.

Inventario de biodiversidad y elementos singulares
Se realizará una identificación de las especies vegetales y animales presentes, así como la determinación y localización de ejemplares singulares como las sabinas centenarias o de otros que puedan tener un carácter especial.
Señalización
Se marcará de forma sencilla los elementos singulares como las sabinas y se definirá, si procede, un pequeño sendero que pueda permitir el tránsito adecuado por la finca.
Gestión preventiva de riesgo de incendios
Se reducirá de manera controlada el matorral continuo y la hierba seca en un perímetro de 5-10 m alrededor del terreno y en puntos concretos del interior que lo requieran, para evitar la acumulación de combustible para fuego.
Mantenimiento de escorrentías y control de erosión
Se mantendrán despejadas las líneas naturales de evacuación de agua para evitar que el flujo se concentre de forma descontrolada, corrigiendo surcos o puntos de erosión, con el fin de favorecer la infiltración y reducir la pobreza del suelo. En aquellos taludes donde se detecte escorrentía concentrada se podrán ejecutar zanjas superficiales siguiendo las curvas de nivel, de escasa profundidad y anchura, destinadas a frenar el agua y facilitar su infiltración progresiva en el terreno, evitando así la formación de regueros y la degradación de los taludes. Se revisará también el estado de los muros de las terrazas que generar estabilidad en el suelo y pendiente y ayuda en la infiltración del agua y prevenir erosión.
Otras cuestiones
Se revisarán todos los elementos que puedan generar un impacto, como la posible dispersión descontrolada de orugas procesionarias u otras posibles situaciones típicas del ecosistema específico. En áreas que convengan, se valorará la posibilidad de restaurar puntualmente con especies nativas, reforzando así la estructura vegetal y mejorar la resiliencia en general.


